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AL OTRO LADO DEL ESPEJO. Palacio de Las Artes. Bienal de El Cairo 2009 P A M E N P E R E I R A : E N E R G I A A G L U T I N A D O R A
Manuel Romero Comisario de la exposición
La instalación que la artista ha concebido para la XI Bienal de El Cairo con el nombre "EL OTRO LADO DEL ESPEJO " es una reflexión en torno a la idea de las posibilidades múltiples de las capacidades energéticas del mundo y su incidencia aglutinadora de todo cuanto en éste se encuentra. Pamen Pereira centra su atención mayormente en el ser humano en cuanto individuo y en su relación con el otro, es decir, la vida en sociedad.
Partiendo de este principio, y puesto que somos la singularidad individual de esta energía universal, sólo la toma de conciencia de este hecho nos capacitará para comprender el mundo que nos rodea y también a nosotros mismos. Este parece ser un punto de primordial importancia entre los hombres, no sólo para saber quiénes somos, sino también para poder relacionarnos con los demás y comprender en toda su extensión ese espacio en el que el ser humano “se realiza” al que llamamos realidad.
"La claridad cartesiana se ha constituido en horizonte, horizonte último del sujeto que encuentra en sí mismo la garantía de su existencia” (1), el famoso aserto “pienso luego existo”. La filosofía, y muy especialmente el pensamiento cartesiano, ha puesto de manifiesto cómo la conciencia se nos presentó en toda su claridad y, como consecuencia, las luces y sombras de aquello que reconocemos como real con ayuda de la razón quedó sometido a la conciencia. Somos conciencia energética con todas las posibilidades de transformar la realidad, es decir, el mundo; y al mismo tiempo, espejo de la realidad en la que el hombre viene a realizarse, por lo que le es de suma importancia profundizar en el conocimiento de ésta. Entre nosotros, ya nos subrayó Ortega y Gasset, que la toma de conciencia de estar instalados en la realidad no es otra cosa que el trato cotidiano con los otros, lo que me circunda y me realiza, es decir, mi circunstancia.
La toma de conciencia y el pensamiento parecen pues transformar a los hombres de seres metafísicos a individuos racionales, naturales, y así el primer modo de conocimiento ya implica, en sí mismo, una relación energética con la acción, es decir, nuestra conducta es un campo de acción cuyas posibilidades energéticas inciden sobre los demás, sobre el otro, sobre la realidad. Por otro lado, la mirada que Pamen Pereira ha posado sobre ese juego de espejos en el que nos identificamos “con el otro” para reconocernos a nosotros mismos, no sólo hunde sus raíces en el pensamiento europeo, sino también en el oriental, me estoy refiriendo a que todo lo que llevamos expuesto tiene mucho que ver con las narraciones y cuentos de esa parte de la espiritualidad musulmana que conocemos como sufismo. Un torbellino místico que tiene por sustento el espacio doméstico de la realidad, eso que llamamos vida cotidiana.
Con esa energía aglutinadora que Pamen Pereira muestra en este nuevo proyecto percibimos una enorme coherencia con lo que conocemos de sus anteriores trabajos. Si en “Un sólo sabor” sus espacios eran atravesados por una ola gigante de cientos de golondrinas y sus sombras de un sorprendente lirismo, ahora será una espiral constituida por numerosos enseres útiles y domésticos, sillas, espejos, lámparas, mesas… que a diario usamos y compartimos con los demás, con “el otro”.
Madrid, diciembre de 2008 N O T A S l) MARÍA ZAMBRANO: “El hombre y lo divino”. Ed. Fondo de Cultura Económica. México, 1986. Pág. 166 


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